• Pago de Tharsys

    Galería de fotos

  • La sala de los barriles

    Vino tinto Pago de Tharsys añejándose en madera de roble francés y americano.

  • Cadena de montaje del cava

    Las botellas de cava se remueven y se degüellan a máquina antes de encorcharlas y etiquetarlas

  • Comedores en la bodega

    Recientemente restaurada, la bodega Pago de Tharsys data de 1808.

  • Cueva con barriles y ánforas

    Esta cueva natural aún sirve de sótano de crianza para el brandy. Jarrones del estilo ánfora siguen alojados en sus paredes.

Pago de Tharsys

Si le da la impresión de que el cava, el primo español y asequible del champán, sólo se produce en la región catalana del Penedés, probablemente no esté solo. De hecho, durante muchos años, el nombre Cava estaba reservado por ley al área que rodeaba su lugar de nacimiento, un pueblo llamado Sant Sadurní d’Anoia. Como tal, tan solo los catalanes podían lucrarse del tirón internacional que tenía. Y así fue hasta que el soñador y respetado enólogo Vicente García decidió agitar un poco el asunto y, sin ayuda alguna, libró una batalla legal para conseguir el derecho de elaborar cava en su pueblo natal, Requena. Fue una larga pelea que tropezó con grandes presiones por parte de los grandes productores de Cataluña. Pero finalmente, en 1992, le concedieron la Denominación de Origen. Desde entonces se le conoce cariñosamente como el “padre del cava valenciano.”

A día de hoy, Vicente García posee y administra el prestigioso Pago de Tharsys, que produce de los mejores vinos espumosos del país. Su cava ha ganado premios como el “Grand Gold Concours Mondial de Bruxxelles” y el “mejor cava de España,” de Enoforum. Con sus propias palabras, los vinos no solo son de alta calidad, sino que “expresan la personalidad de nuestra tierra.” El cultivo orgánico se lleva a cabo en todo su viñedo, y no hay ningún tratamiento para alterar el carácter de las uvas. Además, todas las uvas se vendimian por la noche cuando las temperaturas bajan, una práctica que evita la oxidación y preserva la pureza de la fruta, lo que produce un vino de sabor más fresco, de mejor calidad.

Inmensamente distinto de la cepa típica del Penedés, la selección de cava de Vicente usa uvas más adecuadas a Requena. El gran reserva, por ejemplo, es un brut nature, combinación de 80% macabeo y 20% chardonnay, y ofrece sabores maduros cítricos y de melocotón, nectarina, avellana y almendra. El “Único,” de nombre acertado, está hecho de 100% bobal, una uva roja autóctona de la zona. Sin extraerle colores de la piel, produce un vino blanco espumoso con sabores de albaricoque, melocotón y manzana. Aunque nuestro favorito es el Mellesime Rosé, un elegante cava de color salmón, hecho 100% de garnacha que pasa 24 meses posando en la botella. Los sabores de fresa y frambuesa vienen acompañados de los de caramelo y levadura, con una textura cremosa que podría conquistar a los fans del champán más devotos.

Vale la pena conducir sobre 40 minutos desde Valencia para disfrutar de una escapada al Pago de Tharsys. La bodega de más de 200 años de antigüedad se ha restaurado a la perfección, y se ubica en medio de 12 hectáreas de viñedos. Luce una preciosa tienda de vinos con regalos artesanos locales, su propio lago e incluso un puñado de habitaciones de hotel modernas, para los que busquen quedarse por la noche. Y al que no le guste el vino espumoso, no tema. Pago de Tharsys también elabora varios vinos tranquilos, serios y de calidad, incluyendo un Albariño, toda una rareza en la Comunidad Valenciana, lo cual es sorprendente a la par que increíble – pero claro está, para Vicente García nada es un sueño imposible.

El Pago de Tharsys expermiental, “Único,” es 100% de bobal

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